
Cumpleaños
Mayorías de edad, treinta, cuarenta, sesenta u ochenta años. Cenas con la pandilla, fiestas con pista de baile, comidas en familia o sorpresas que se guardan hasta que se abre la puerta.
Fiestas en familia · Cumpleaños · Bautizos · Aniversarios
Reunir a los vuestros con la Alhambra de testigo no debería costaros semanas de llamadas. Nosotros buscamos el sitio, cuadramos el menú y llevamos el día de principio a fin.
Eventos en Granada · Celebraciones privadas
Hay fechas que piden mesa larga: los cuarenta de un hermano, las bodas de oro de los abuelos, el bautizo de la pequeña o la comida en la que dos familias se conocen antes de una boda. En Granada sobran rincones para hacerlo bonito, desde un carmen del Albaicín hasta un cortijo de la Vega. Lo difícil es elegir bien y coordinarlo todo, y de eso nos ocupamos nosotros.
Sobre el papel, montar una fiesta familiar parece fácil. En la práctica supone preguntar en media ciudad si queda un comedor libre ese sábado, descifrar menús imposibles de comparar, encontrar quien ponga música, pensar en la tarta, en la silla de la abuela y en dónde dejan el coche los primos que bajan de Jaén.
En Eventos Alma Granada asumimos todo ese trabajo. Nos explicáis el motivo, la fecha que tenéis en mente, cuántas personas vendrán y cuánto queréis gastar, y os presentamos dos o tres planes completos: lugar, comida, ambientación y extras, cada uno con su precio final. Elegís uno y nosotros reservamos, contratamos y coordinamos.
Llegado el día, una persona de nuestro equipo controla horarios, proveedores y cualquier contratiempo. A vosotros solo os toca abrazar a la gente que viene.

Cada motivo tiene sus invitados, su horario y su forma de celebrarse.

Mayorías de edad, treinta, cuarenta, sesenta u ochenta años. Cenas con la pandilla, fiestas con pista de baile, comidas en familia o sorpresas que se guardan hasta que se abre la puerta.

Veinticinco, cincuenta o sesenta años casados, y renovaciones simbólicas del «sí, quiero». Días de emoción en los que comparten mesa abuelos, hijos y nietos.

El almuerzo o la merienda que sigue a la ceremonia, con un rincón en calma para el bebé, platos para mayores y pequeños y una decoración sencilla y cuidada.

Cuando los padres de los novios se sientan juntos por primera vez: comedor reservado, vino de la tierra y un instante pensado al detalle.

Zambra y cante al estilo del Sacromonte, una fiesta del Corpus en pleno otoño, cenas con espectáculo o veladas de verano en el jardín de un carmen.

Primos que hace años que no coinciden, promociones de la Universidad de Granada, jubilaciones o la despedida de quien se marcha a vivir lejos.
Podemos encargarnos únicamente de la parte que os falte.
Seáis una docena o tres centenares, las decisiones de fondo son las mismas. Os contamos cómo las abordamos y por qué en este orden.
Una lista aproximada lo condiciona todo. Con menos de cuarenta personas, lo más práctico suele ser un comedor privado de restaurante. Entre cuarenta y ciento veinte encajan los salones en exclusiva, las terrazas con vistas y los cármenes con jardín. Si la cifra crece, lo lógico es pensar en un cortijo o una finca con espacio al aire libre.
El mediodía va de maravilla con bautizos, bodas de oro y reuniones en las que hay críos y abuelos: nadie trasnocha y la sobremesa se estira. La noche es para los cumpleaños entre amigos y para las fiestas que terminan bailando. Y un aperitivo de pie con puestos y camareros circulando anima a que todos se mezclen y admite mejor los cambios de última hora en la lista.
Aquí, donde hasta la caña llega con su tapa, la comida se juzga con lupa. Proponemos menús con producto de la tierra, del remojón al pionono de Santa Fe, y recogemos con tiempo alergias, intolerancias y dietas vegetarianas. A los niños se les sirve antes y con su propio menú, para que vuelvan cuanto antes a jugar.
Una lista bien elegida mientras se come, guitarra o cuarteto de cuerda en el aperitivo, cante y baile para una noche con aire del Sacromonte o un DJ para el último tramo. Lo importante es que encaje con los invitados y con las normas del espacio, porque cada sitio tiene sus límites de volumen y de horario.
Un montaje con fotos de hace décadas, un rincón para fotos divertidas, una mesa de dulces, un brindis ensayado, un recuerdo para cada invitado o una sorpresa entre plato y plato. Con uno o dos detalles basta, siempre que signifiquen algo para vosotros.
Dónde aparcar en una ciudad de cuestas, cómo suben los mayores al Albaicín, quién recoge a los que llegan en AVE o al aeropuerto Federico García Lorca, dónde duermen y cómo vuelve cada cual. Cuando esto falla se nota enseguida, así que lo dejamos atado desde el principio.

Alrededores de la Catedral, Plaza Nueva y el Realejo. Ideales para una cena especial, unas bodas de plata o una pedida, con hoteles a un paseo y la Alhambra asomando sobre los tejados.

Casas con jardín, terrazas escondidas y cuevas con vistas al monumento. Ideales para cumpleaños y reuniones con la esencia más auténtica de la ciudad.

La Zubia, Huétor Vega, Ogíjares, Monachil o Las Gabias. Sitio para que los críos corran, aparcamiento sin dar vueltas y libertad para alargar la tarde.

La Vega, la Costa Tropical o las faldas de Sierra Nevada. Para reuniones numerosas, veladas de verano y comidas de campo con espacio de sobra.
No contamos con salón propio: escogemos el lugar en función de vuestra fiesta y seguimos sumando espacios a nuestra lista. Decidnos fecha y número de invitados y os diremos qué opciones quedan libres. Si solo os hace falta el sitio, echad un vistazo a cómo buscamos local para fiestas y cumpleaños.
Motivo, número aproximado de personas, fecha y presupuesto. Nos lo podéis contar por WhatsApp, por teléfono o con el formulario.
Preparamos dos o tres planes cerrados, con lugar, comida y extras, y el importe definitivo de cada uno.
Hacemos las reservas, confirmamos a cada proveedor y os mandamos por escrito el horario de la jornada.
Estamos presentes durante la fiesta para que vosotros os dediquéis a disfrutarla.
Cena en una terraza mirando a la Alhambra y copas después en el centro; arroz y brasas en un cortijo de la Vega; una noche ochentera con pista de baile; o zambra flamenca en una cueva del Sacromonte. Cuando es sorpresa, hablamos con los invitados uno a uno, de modo que el secreto no se filtre.
Recrear aquel día: repetir los platos del banquete, sonar otra vez la canción del primer baile, las fotos de aquel día proyectadas en pantalla o incluso una renovación simbólica de votos entre los jardines de un carmen. Pequeños guiños que emocionan a tres generaciones.
Una mesa de dulces en colores claros, un cuarto apartado para que el bebé coma y descanse, juegos para los primos y un horario que no le robe la siesta. Cuadramos horarios con la parroquia y así nadie se queda esperando en la puerta.
Un comedor íntimo en el centro, menú degustación con vinos de la tierra de Granada y un fotógrafo discreto para cuando aparece el anillo. Si la pedida es sorpresa, la preparamos con absoluta reserva.
Es cuando los cármenes están en flor, los jardines huelen a jazmín y apetece comer fuera. Por eso mismo es la temporada con más demanda: se juntan bodas, comuniones, Semana Santa, las Cruces de Mayo y el Corpus. Si vuestra fecha cae en mayo o junio, adelantad la reserva todo lo posible.
En la capital el calor aprieta y la vida se traslada a la noche, cuando refresca. Funcionan las cenas a partir de las nueve en terrazas con vistas a la Alhambra o en jardines de cármenes, y también escaparse a una finca de la Costa Tropical, a una hora de coche. Remojón, ajoblanco, jamón de Trevélez y música bajo las estrellas con el monumento iluminado: difícil pedir más.
Días templados, luz cálida y más hueco en las agendas que en primavera. Buen momento para bodas de oro, cumpleaños redondos y comidas de campo en cortijos de la Vega con producto de temporada.
Chimeneas encendidas, restaurantes recogidos del centro y las cumbres de Sierra Nevada blancas en el horizonte. Es tiempo de reuniones pequeñas, de cenas de cumpleaños que se alargan y de fiestas de Navidad y fin de año con los amigos de siempre.
Una buena fiesta en familia atiende a todas las edades. Los niños necesitan un sitio seguro, comida rápida y algo con lo que entretenerse; los mayores, accesos sin escalones, una silla cómoda lejos de los altavoces y horarios sensatos; los jóvenes, música y un rato de baile al final. Si cada uno de esos tres públicos se siente atendido, la fiesta rueda sin esfuerzo.
Cumpleaños, bautizos, aniversarios y bodas de oro, pedidas de mano, noches flamencas, reencuentros y jubilaciones. Lo mismo una cena de quince personas en un reservado del Realejo que una fiesta de ciento cincuenta invitados con DJ en un cortijo de la Vega.
Suele funcionar un restaurante con comedor privado a pocos minutos de la parroquia. Si vienen muchos niños, preferimos una casa con jardín en La Zubia, Huétor Vega u Ogíjares, donde pueden jugar sin peligro mientras los mayores comen tranquilos.
Para un sábado de mayo, junio, septiembre u octubre conviene escribirnos con tres a seis meses de margen. Si es entre semana o sois pocos, a menudo basta con unas semanas. Aunque la fecha esté cerca, consultadnos: muchas veces encontramos hueco.
Claro. Hablamos solo con quien organiza, citamos a los invitados con antelación y pactamos con vosotros la excusa que llevará al protagonista hasta el lugar sin levantar sospechas.
Varía con el espacio elegido, el número de personas, el menú, la bebida y los extras. Antes de reservar nada os mandamos una propuesta con el precio final partida por partida, sin compromiso.
Para grupos reducidos, un reservado en el centro o una terraza con la Alhambra enfrente. Para fiestas grandes, un cortijo en la Vega, una finca del área metropolitana o, en verano, un espacio en la Costa Tropical.
Sí. Buscamos el espacio, cerramos la cena y contratamos un cuadro con cante, toque y baile, con el sabor de las zambras del Sacromonte.
No, y es una ventaja: para cada fiesta elegimos entre restaurantes, cármenes, terrazas, cortijos y fincas de la capital y la provincia el que mejor se adapta a lo que queréis.
Sí. El equipo de Granada Foto Arte, que pertenece a nuestro mismo grupo, se encarga de las fotos y del vídeo.
Sí, a cualquier punto de la provincia: área metropolitana, Vega, Sierra Nevada, Alpujarra, Costa Tropical, Loja, Guadix o Baza. Si celebráis en otra provincia andaluza, os ponemos en contacto con el equipo del grupo más cercano.
Planificación completa, por partes o solo la coordinación del gran día.
Lugar, menú para niños, animación y reportaje.
Comidas navideñas y encuentros con la plantilla.
Comedores privados, terrazas, cármenes y cortijos.
Aperitivo, mesa servida, buffet o comida de campo, con personal incluido.
Reportajes de Granada Foto Arte, empresa de nuestro grupo.
Decidnos el motivo, el día y cuántos vendréis. Os mandamos planes con lugar, menú y un precio que no cambia.