
Almuerzo después de la iglesia
Cuando la ceremonia es a media mañana, lo lógico es un aperitivo generoso y un almuerzo temprano. Así el bebé hace la siesta de la tarde en su cuna.
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Escogemos el lugar, encajamos la hora con la parroquia y cuidamos lo que importa: un rincón en calma para el pequeño, comida para los niños y entretenimiento para los primos.
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El bautizo junta a toda la familia en torno a alguien que no se entera de nada: abuelas con el pañuelo preparado, primos persiguiéndose entre las sillas y unos padres que quieren que salga bien sin perderse un solo momento. En Eventos Alma Granada nos ocupamos de la fiesta que sigue a la pila bautismal, sea a mediodía o a media tarde. Localizamos un sitio a un paso de vuestra iglesia, cuadramos los tiempos, guardamos un espacio sereno para el bebé y resolvemos el menú, a los niños y cada pequeño detalle.
El protagonista de un bautizo tiene unos meses de vida: duerme cuando quiere, pide de comer cada poco y no sabe de horarios de cocina. Por eso, cuando planificamos un bautizo en Granada, la carta va después y su rutina va primero: a qué hora es la ceremonia, cuándo le toca dormir, cuándo comer y cuánto rato aguanta en brazos de unos y otros antes de necesitar calma.
No disponemos de un salón propio, y eso es una ventaja para vosotros: no tenemos que meteros en un sitio concreto, sino encontrar el que os conviene. Quizá un restaurante con comedor privado a dos calles de la parroquia, un carmen con sombra y parras, una casa con jardín en el área metropolitana o un cortijo en la Vega si la familia es extensa.
Después cerramos el resto: platos para mayores y pequeños, tarta, mesa dulce, adornos, animadores que entretengan a los primos, tarjetas de recuerdo y, cuando os apetezca, el reportaje de Granada Foto Arte, empresa de nuestro grupo. Una sola persona de referencia y una propuesta con el precio de cada cosa, para que ese día estéis con los vuestros y no buscando dónde cambiar un pañal.

La hora de la iglesia y el ritmo del pequeño deciden casi todo.

Cuando la ceremonia es a media mañana, lo lógico es un aperitivo generoso y un almuerzo temprano. Así el bebé hace la siesta de la tarde en su cuna.

Para bautizos de tarde: bocados salados, dulces y la tarta como estrella. Pesa menos, encaja con hermanitos pequeños y deja a todos en casa antes de la cena.

Un carmen con jardín, parras y buganvillas o una casa con porche, con césped para los primos y sombra para las tertulias. En abril, mayo, septiembre y octubre resulta perfecto.
La comida de bautizo de siempre: menú servido, charla sin prisa y café con piononos. Encaja cuando hay parientes que viajan desde lejos, con la condición de que los críos tengan algo que hacer.
Padres, padrinos y abuelos en un comedor apartado del centro, del Realejo o del Albaicín, con una carta cuidada y sin bullicio. Muy aconsejable si el bebé tiene pocas semanas.
El bautizo unido al cumpleaños de papá o mamá, a unas bodas de oro o a una boda civil, repartiendo bien los tiempos para que ninguna de las dos fiestas eclipse a la otra.
Parroquia, padrinos, lista, lugar, comida, niños, fotos… Seguid esta secuencia y no se os escapará ningún frente.
Quien fija el día es la iglesia, no el restaurante. Hay parroquias que bautizan durante la misa dominical y otras que reservan algún sábado al mes y juntan a varias familias. En las del Albaicín, el Realejo o el centro con más tradición conviene preguntar con tiempo, porque en primavera las fechas desaparecen. Informaos también de las charlas previas para padres y padrinos, de los papeles necesarios y de si hace falta permiso de vuestra parroquia de residencia para bautizar en otra. Con día y hora confirmados reservamos el lugar; hacerlo al revés suele obligar a deshacerlo todo.
Si la ceremonia es a las doce, toca almuerzo; si es a las cinco, merienda. Cuando la fiesta coincide con la siesta larga del pequeño, buscad un sitio a la sombra y sin ruido para aparcar el carrito. Dejad mínimo treinta minutos entre la salida de la iglesia y la llegada al lugar: siempre hay besos, fotos y saludos en la puerta.
Separad adultos, niños con menú propio, bebés y personas mayores, porque cada grupo cambia el espacio, la comida y los monitores que se necesitan. Los padrinos también pueden tener su momento: decir unas palabras en el brindis, repartir los detalles o guardar la vela y la concha de recuerdo. Lo incorporamos al guion de la jornada.
Marca la diferencia entre una celebración agradable y una agotadora. En cada lugar revisamos:
Conviene que entre iglesia y restaurante no haya más de un cuarto de hora de trayecto. Dejar el coche en el centro o en el Albaicín es misión casi imposible, por eso preferimos sitios a los que se va a pie o quedamos con los abuelos en una parada de taxis. Si la comida es en un cortijo, os planteamos un minibús y así quien brinde no coge el volante.
Raro es el bautizo sin una pandilla de primos, los hijos de los amigos y un hermanito celoso del recién llegado. Con monitores y una zona de juego, los pequeños se lo pasan en grande y los adultos comen sin interrupciones. Cuántos monitores hacen falta depende del número de niños y de sus edades.
Recepción, mesa, velas de la tarta, reparto de detalles y adiós. Diseñamos la jornada alrededor de sus comidas y sus siestas, y cerramos antes de que llegue el llanto: más vale una fiesta de cuatro horas redonda que una de siete con el protagonista desconsolado.
Siete días antes fijamos el número definitivo, revisamos intolerancias y llamamos a cada proveedor para repasar horas. El día del bautizo tendréis a una persona de nuestro equipo pendiente de todo: vuestra única misión será estar con la familia.
La parroquia, quién viene y cómo queréis celebrarlo marcan el barrio.

Si el bautizo se celebra en alguna de las parroquias más antiguas del Albaicín, el Realejo o el centro, lo práctico es un restaurante cercano con comedor privado al que se vaya andando. Las fotos en la Carrera del Darro o con la Alhambra detrás son un regalo; aparcar, en cambio, requiere estrategia.

En La Zubia, Huétor Vega, Ogíjares, Cájar o Monachil hay casas con jardín, patios porticados y restaurantes con terraza donde los críos juegan con seguridad. Perfecto para meriendas cuando el tiempo acompaña.

Barrios bien conectados, con restaurantes amplios, salones privados y aparcamientos públicos cerca. Antes de comer, una vuelta por los paseos del Salón y la Bomba, junto al Genil, regala retratos familiares bajo los árboles.

¿Muchos invitados o ganas de campo? En la Vega, Santa Fe, el Valle de Lecrín o la Costa Tropical hay cortijos con césped, olivos y espacio infinito para que corran los pequeños. Si hace falta autobús, lo organizamos nosotros.
Como no trabajamos con un salón fijo, para cada bautizo seleccionamos el restaurante, el carmen, la terraza, la casa con jardín o el cortijo que mejor casa con vuestra parroquia, el número de invitados y el presupuesto. Os presentamos las alternativas y la decisión es vuestra.
Un bautizo precioso no pide derroche: la familia recordará la buena mesa, el ambiente sereno y ese nombre bordado, impreso o escrito en cada rincón.
Hay tres opciones. El aperitivo de pie, con algún puesto de jamón al corte o de arroz, anima a que todos se mezclen. La mesa servida es más clásica y cómoda para los mayores. Y la mezcla de ambas, con picoteo de pie y luego mesa, suele ser la más acertada para un bautizo granadino. Con buen tiempo triunfan el remojón granadino, las ensaladas, las habas con jamón o el pescaíto de la Costa Tropical; cuando refresca, potajes, arroces melosos, choto y asados. Siempre preguntamos por alergias, dietas y por el abuelo que prefiere algo sencillo.
Croquetas caseras, pasta, pechuga rebozada y helado. Les servimos primero para que queden libres enseguida. Y para el bautizado, trona junto a mamá y agua templada para preparar su toma.
Reservar un espacio de juegos aparte transforma la tarde: caritas pintadas, figuras con globos, pompas enormes o talleres según la edad. Y siempre en la otra punta del rincón donde duerme el bebé.
Cuando sale la tarta, pastel y con su nombre, se para todo. A su alrededor colocamos galletas glaseadas, cupcakes, macarons, piononos y chuches. En verano escogemos coberturas que resistan el calor y mantenemos la mesa protegida hasta el último momento.
Blancos, crudos, verde salvia y rosas empolvados; paniculata, rosas o eucalipto; manteles de lino y velas. Emociona mucho un letrero de bienvenida y una cajita donde cada invitado deja una carta para que el niño la abra cuando sea mayor. Música: casi nunca DJ; basta con guitarra y voz en el aperitivo o una selección tranquila, y si en la familia hay quien se arranca, que suene una rumba en la sobremesa.
Una tarjeta con su nombre y el día del bautizo es un clásico seguro. Para regalar gustan los jabones artesanos, los tarritos de miel de la Alpujarra o de aceite, las galletas personalizadas, los piononos de Santa Fe o macetitas de romero; si es verano, abanicos personalizados que todos agradecerán. Encargadlos con cuatro a seis semanas de antelación y dejad que los repartan los padrinos.
Ese bebé crecerá en un suspiro, y estas fotos acabarán en todos los salones de la familia. Los fotógrafos de Granada Foto Arte, empresa hermana, siguen las normas de cada templo durante el rito y luego retratan a padrinos y abuelos, la mesa y lo que vaya surgiendo. Trabajan con luz natural, sin disparar el flash a la cara del bebé, y pueden montar un vídeo resumen.
Hay familias que aprovechan para celebrar también un cumpleaños de papá o mamá con otra tarta; las bodas de oro de los abuelos, con un brindis y una foto de tres generaciones, como en los aniversarios que organizamos; y otras se casan por lo civil el mismo día, el llamado bodautizo: la firma por la mañana en el registro o en el ayuntamiento, o un acto simbólico en el propio espacio; si queréis darle más protagonismo, visitad nuestra página de bodas.
Vosotros fijáis el alcance: desde encontrar solo el lugar hasta llevar la jornada entera.
Contactad por WhatsApp o teléfono en el +34 722 43 98 39, o bien usad el formulario de contacto. Con el día y la hora del bautizo, la zona y cuántos adultos y niños seréis, podemos ponernos en marcha.
Seleccionamos espacios que encajan con vuestra parroquia y vuestro bolsillo, con carta para mayores y pequeños, y os enviamos el coste detallado, sin compromiso.
Flores, tarta, mesa dulce, monitores, recordatorios y fotos. Ajustamos los tiempos a sus tomas y lo dejamos atado con todos los proveedores.
Coordinamos la celebración para que vosotros solo tengáis que brindar, posar para las fotos y comeros a besos al protagonista.
Fechas, dinero y plazos: lo básico para decidir con tranquilidad.
De marzo a junio la temperatura es perfecta, pero todo el mundo quiere esas fechas. En Semana Santa muchas parroquias no bautizan, en mayo llegan las Cruces y la semana del Corpus con la ciudad volcada en la feria, y encima es la época de las primeras comuniones, de modo que los buenos sitios se agotan. Si también os toca una comunión en el horizonte, mirad nuestra página de comuniones en Granada.
En julio y agosto la capital se convierte en un horno, y los más pequeños son los primeros en sufrirlo. Proponemos bautizar a primera hora y comer en un salón con aire acondicionado, o retrasar la merienda hasta la puesta de sol, en un carmen con sombra o en una finca de la costa o de la sierra, donde se respira mejor. Agua fresca para todos, abanicos de recuerdo, flores resistentes, una tarta que no se derrita y un cambio fresquito para el niño tras la ceremonia: el faldón de la familia luce mucho en la iglesia, pero da calor.
Con los días cortos, el almuerzo funciona mejor que la merienda. El invierno granadino es frío de verdad: elegimos salas bien caldeadas o patios acristalados con estufas, sentamos a los padres lejos de las puertas y tenemos alternativa por si llueve o cae una nevada.
No hay una cifra única. Lo que más pesa en el coste es:
Con esa información os preparamos una propuesta con cada partida separada, sin compromiso, para ajustar lo que queráis.
Para un bautizo granadino, con un trimestre largo suele bastar; ampliad a cinco o seis meses si cae en primavera, si es en un cortijo o si vienen muchos invitados. El orden lógico: parroquia, lugar, comida y animación, y para terminar recordatorios y confirmaciones.
Lo que más nos consultan las familias antes de ponerse manos a la obra.
Lo razonable son tres o cuatro meses; si el bautizo es en primavera o buscáis un cortijo para mucha gente, mejor cinco o seis. El punto de partida siempre es la fecha y la hora que os dé la parroquia.
Manda el reloj de la ceremonia y el del bebé. Si es por la mañana, aperitivo y almuerzo; si es vespertino, merienda de salados, dulces y tarta, que se despide a buena hora.
No tenemos local propio. Para cada familia escogemos entre comedores privados, cármenes, terrazas, casas con jardín, cortijos o fincas de la capital y la provincia, de modo que el sitio se ajusta a vosotros.
Siempre. Tomamos la hora de la ceremonia, sumamos el rato de fotos y el trayecto y fijamos la llegada al lugar con holgura. Si el cura se extiende, reorganizamos sin problema.
Es lo primero que miramos: un espacio discreto para darle el pecho o el biberón, cambiador o baño amplio, entrada cómoda para el carro y, cuando se puede, una sala sin ruido donde dormir la siesta.
Sí. Tienen un menú pensado para ellos que se sirve primero, y podemos sumar monitores, zona de juego y talleres según sus edades.
Varía con los invitados, el formato, el día y la hora, la zona y el tipo de lugar, además de extras como animación, flores, fotos o transporte. Os mandamos una propuesta con cada partida separada, sin compromiso.
Por supuesto. Preparamos fiestas dobles donde el bebé es el centro y luego hay sitio para una tarta de cumpleaños, un brindis por unas bodas de oro o hasta el enlace civil de los padres, cuidando que el niño no acabe rendido.
Sí. Las fotos y el vídeo corren a cargo de Granada Foto Arte, empresa de nuestro grupo, y además diseñamos recordatorios, detalles, carteles y mesa dulce con una misma estética.
En celebraciones al aire libre siempre hay plan B: interior con aire acondicionado o mucha sombra en verano y sala cubierta y caldeada en invierno. Y en los meses de calor esquivamos las horas centrales.
Tras el bautizo vendrán cumpleaños, aniversarios y, con los años, la comunión. Os acompañamos en todas.
Desde la primera vela del bebé hasta los cuarenta de sus padres, siempre a medida.
Plata, oro o una fecha señalada, con toda la familia o a solas.
Declaraciones con la Alhambra de testigo o comidas de compromiso entre consuegros.
Locos años veinte, zambra, cine o lo que imaginéis, con ambientación de principio a fin.
Compañeros de colegio, primos dispersos o la pandilla de siempre.
El conjunto de fiestas familiares que preparamos en la ciudad y sus pueblos.
Decidnos el día, la parroquia y cuántos vendréis. Os proponemos lugares, menú y horario pensados para el bebé, con el coste de cada partida y sin compromiso. Os atendemos enseguida llamando o escribiendo al +34 722 43 98 39.