Nº 05 · InspiraciónQué servir, cómo decorar y qué poner en cada fiesta
Puntos de partida que mezclamos y ajustamos a cada grupo y a cada sitio.
Zambra privada en Granada
Todo gira en torno al cuadro: voz, guitarra, baile y, si cabe, palmas y cajón. Mejor dos pases breves que uno eterno: el primero tras la cena y otro más festero para cerrar. Instalamos una tarima para que retumbe el taconeo, disponemos las sillas en media luna y dejamos la sala en penumbra, solo velas y el brillo de los cazos de cobre colgados, igual que en las cuevas. Después, una bailaora enseña unos pasos de rumba. En la mesa, jamón de Trevélez, habas con jamón, remojón, tortilla del Sacromonte y choto al ajillo, con vinos de la tierra.
Caseta del Corpus en cualquier mes
Lona a franjas, cientos de farolillos, mantones de Manila en las paredes y mesas vestidas de topos. Para beber, rebujito en jarras y vino de Granada; en la cocina, tapas como las de las casetas —habas con jamón, pinchitos, tortilla del Sacromonte, choto— y piononos de Santa Fe de postre. Rumbas, bulerías y pasodobles con DJ o grupo en vivo, y flores y peinetas para quien venga sin volantes. Un regalo para quien añora el Corpus y un descubrimiento para quien viene de fuera y jamás lo ha vivido.
Cena-espectáculo en Granada
El número va dentro de la cena, no encima. El mago se acerca a cada mesa mientras se retiran los platos; el cómico o el mentalista salen mejor cuando llega el café. Un monólogo puede trufarse de anécdotas del homenajeado, y también funcionan una cantante de copla, un piano o un trío acústico.
Noche de verano en un carmen o una terraza
En Granada, el verano empieza cuando se va el sol: la fiesta arranca con la primera brisa y se alarga bajo las estrellas, con el fresco que baja de Sierra Nevada. Para picar, vasitos de gazpacho y remojón, ajoblanco y brochetas de fruta; para refrescarse, tinto de verano, mojitos y limonada casera. Bombillas colgadas, sombra, abanicos y una música que empieza acústica al atardecer y pasa luego a manos del DJ.
Fiesta de blanco
Todos vestidos de blanco entre mimbre, flores y velas, y un DJ que arranca con chill out y acaba con los temas más bailables. Luce en terrazas, cármenes y jardines, y apenas exige esfuerzo: quien más quien menos tiene algo blanco en el armario.
Viaje por las décadas
Para los años veinte: lentejuelas, boquillas, tirantes, swing y un dry martini. Los ochenta casi se organizan solos: colores chillones, cardados, bola de espejos y una banda sonora entre la movida madrileña y el pop británico. Los noventa piden chándales brillantes, micrófono de karaoke y aquellos himnos de las verbenas de instituto. Si estáis preparando una reunión de antiguos compañeros en Granada, son la excusa perfecta.
Diciembre entre amigos
Una cena navideña con amigo invisible, una Nochevieja en privado con uvas, cotillón y DJ, o un almuerzo para despedir el año rodeado de los tuyos. Elegimos espacios caldeados y sin hora de cierre temprana, con menús que huyan de lo típico de diciembre.
Baile de disfraces
Podéis dejar el tema abierto o acotarlo a cine, series o cómics. Un concurso con un premio simbólico motiva a todo el mundo, y un rincón de complementos rescata a los despistados. Es la favorita de los niños; funciona incluso como fiesta infantil después del banquete de una comunión en Granada.
Los detalles que se recuerdan
Invitaciones diseñadas con el estilo elegido, un detalle para llevarse —abanicos, una cajita de piononos, retratos instantáneos— y las fotos del estudio del grupo, Granada Foto Arte, para revivirlo todo.