
Menú servido
Platos a la mesa, tertulia sin prisa y una copa al terminar. Lo tradicional, pero cuidado al detalle, en un comedor privado.
Navidad · Cierre de año · Cualquier mes
Que el equipo solo tenga que llegar y brindar: buscamos sitio, cerramos menú y música y coordinamos la noche para que nadie en la oficina cargue con ello.
Eventos en Granada · Cenas de empresa
Llega octubre y a alguien de recursos humanos, de administración o de la propia dirección le cae la tarea de montar la comida navideña. Empieza el baile de correos, presupuestos que no hay manera de comparar y encuestas sin respuesta. Si os lo quitamos de encima, recibís alternativas con disponibilidad real, una cifra cerrada y una persona nuestra al mando de la velada.
Cada grupo pide un sitio distinto. Para veinticinco compañeros, quizá un reservado en el Realejo; para sesenta, una terraza con la Alhambra enfrente; para ciento cincuenta, un cortijo de la Vega; y para una gala multitudinaria, un salón de hotel o una sala del Palacio de Congresos.
Definimos con vosotros la carta (cóctel, menú servido o bufé, siempre con alternativas para alergias y dietas), el servicio de barra, la música y ese momento que la distingue de otros años: unos premios internos, humor, zambra flamenca, photocall o rifa.
Nos encargamos igualmente del regreso, con autobuses o un acuerdo con taxis, porque una buena noche también se mide por cómo acaba. Todo bajo un importe cerrado y facturado a la sociedad.


Platos a la mesa, tertulia sin prisa y una copa al terminar. Lo tradicional, pero cuidado al detalle, en un comedor privado.

De pie y con estaciones de comida, para que los departamentos se mezclen, y después pista y DJ.

Ideal si buena parte del equipo tiene hijos: se celebra a mediodía, se alarga la sobremesa y todos están en casa a media tarde.

Cante, toque y baile al estilo del Sacromonte durante la cena. Lo más granadino que podéis ofrecer a compañeros de otras sedes o a clientes que visitan la ciudad.

Trasladamos a vuestra sede el catering, el mobiliario, la ambientación y el sonido. Nadie se desplaza y el resultado sorprende.

Visita nocturna a la Alhambra, ruta de tapas por el centro, cata de vinos de la tierra o una mañana de nieve en Sierra Nevada antes de sentarse a la mesa.
Los jueves y viernes de las tres primeras semanas de diciembre son los días que todo el mundo quiere, y los espacios con más encanto de Granada suelen quedar comprometidos en septiembre y octubre. Con plantillas de más de ochenta personas el margen se estrecha aún más, porque hay pocos salones de ese aforo.
Si no queréis competir por fecha, mirad la última semana de noviembre o el mes de enero, pasado el Día de la Toma: más huecos libres, más margen para negociar la carta y un equipo que agradece una fiesta cuando la cuesta de enero aprieta.
Un formulario con un par de fechas y un par de formatos basta para reducir las ausencias inesperadas. Aprovechad para preguntar por alergias: integrarlas en la carta con tiempo es sencillo; improvisarlas en la mesa, no.
Celebrar en pleno centro de Granada permite volver andando o en taxi; un cortijo en la Vega o un espacio en el área metropolitana da más aparcamiento y amplitud. Si acuden compañeros de otras delegaciones, valorad la cercanía a la estación del AVE y dónde se van a alojar.
Recepción con algo de picar para soltarse, la cena con un único momento formal breve —unas palabras, un reconocimiento, el brindis— y la parte de fiesta para quien quiera alargar. Un discurso eterno o un servicio lento enfrían cualquier velada.
Repartid las mesas mezclando áreas, o apostad por un formato de pie: así la cena cumple su función, que la gente se trate fuera del trabajo.
Un autobús con paradas en los barrios clave o un acuerdo con una central de taxis. Es un gesto que la plantilla valora y que ninguna empresa debería olvidar.
Un fotógrafo en la recepción o un photocall con vuestra imagen dan contenido para la comunicación interna y para redes, y cada asistente se queda con un recuerdo.
Al día siguiente, en la máquina de café, de lo que más se habla es de la comida. Por eso proponemos cartas de temporada con producto de la provincia, pensadas para servirse a muchos comensales sin retrasos.
Recepción: jamón de Trevélez al corte, quesos de la tierra, remojón granadino en vasito, croquetas, habas con jamón y pequeños bocados calientes, con cerveza, vinos de Granada y refrescos.
Menú en mesa: entrantes al centro para compartir, un segundo de carne —el choto es un clásico— o de pescado de la Costa Tropical, y un postre de temporada con piononos de Santa Fe, regado con blanco, tinto y espumoso para el brindis.
Cóctel extendido: para quien no quiere sentarse, una veintena larga de pases fríos y calientes, estaciones de arroces o brasa y una mesa dulce.
Barra: por horas, con primeras marcas y bebidas sin alcohol bien pensadas para quien conduce.
Cualquier menú se ajusta a personas vegetarianas, veganas, celíacas o con alergias concretas.

Hay cuatro variables que mueven el coste por comensal: la sede (un reservado compartiendo local cuesta distinto que un salón solo para vosotros), el formato (platos a la mesa, cóctel o bufé), lo que se bebe (vino en la mesa, barra posterior y su duración) y los añadidos (animación, actividad, transporte, fotografía, obsequios).
Lo que no varía es cómo trabajamos: recibís una cifra cerrada y desglosada, con todo dentro, para que podáis tramitar la aprobación interna sin sustos. Y si ya tenéis un importe por persona asignado, partimos de él y solo os enseñamos lo que encaja.
Quien organiza la cena casi siempre lo hace robando horas a su puesto. Confiarlo a un equipo que se dedica a esto ahorra llamadas y comparativas, evita fallos típicos —una reserva sin confirmar, un menú a medio cerrar, horarios que no casan— y le permite también a esa persona disfrutar como uno más. Con nosotros tenéis un solo contacto: una propuesta, una cifra, una factura y alguien en la sala llevando el control.

Para recibir a clientes o reunir a la dirección con elegancia, cerca de la Catedral y la Gran Vía, con ambiente para una copa al salir.

Comedores privados y cármenes para grupos de veinte a ochenta personas, con la Alhambra iluminada al otro lado del Darro.

Cuando la plantilla supera las ciento cincuenta personas: escenario, técnica audiovisual y pista de baile.

Una noche fuera de lo habitual, con recepción al aire libre si el tiempo acompaña y sitio de sobra para aparcar.
No contamos con salón en propiedad, así que buscamos en cada caso la sede que mejor se ajusta a vuestro número, fecha y presupuesto, y solo os la proponemos con disponibilidad comprobada.
La Navidad es solo una excusa más. También preparamos almuerzos de equipo, encuentros para cerrar un trimestre o despedir el ejercicio, aniversarios de la compañía, bienvenidas a nuevas incorporaciones, despedidas y jubilaciones, y encuentros con clientes o proveedores en cualquier época.
Una visita guiada a los Palacios Nazaríes o al Generalife, en horario de tarde o nocturno, y después mesa en una terraza desde la que se ve el monumento iluminado. Perfecto para equipos que llegan de fuera.
Pensada para grupos reducidos o medianos: un recorrido con guía por bares de toda la vida del centro y del Realejo, aprovechando la tapa que acompaña a cada consumición, con mesa reservada en cada parada y final en una azotea.
En invierno, una jornada de esquí o de raquetas en Pradollano, a menos de una hora de la ciudad, y cena caliente para cerrar el día.
Una sesión guiada de vinos de Granada o del aceite de oliva granadino antes de sentarse, que da tema de conversación y un toque distinto a la noche.
Una entrega de premios interna, con categorías en tono de humor o con menciones al trabajo del año. Escribimos el guion y ponemos escenario y música para que resulte ágil.
¿Os hace falta también una jornada de formación, un lanzamiento o un programa de incentivos? Tenéis toda la información en eventos de empresa en Granada. Para fiestas particulares, mirad nuestra sección de celebraciones privadas.
Lo prudente es reservar en septiembre u octubre, sobre todo si queréis un jueves o un viernes de diciembre. Si sois muchos, adelantadlo todo lo posible.
Desde una plantilla de veinte personas hasta galas con cientos de invitados. En función de la cifra buscamos un reservado, un cortijo, un salón de hotel o un espacio de eventos.
Claro: barra por horas, DJ, músicos, zambra flamenca, photocall o la actividad que se os ocurra.
Sí, contratamos autobuses con paradas acordadas o gestionamos traslados para que nadie tenga que coger el coche.
Siempre. Antes de cerrar la carta pedimos a cada asistente sus necesidades y preparamos platos sin gluten, vegetarianos, veganos o libres del alérgeno que haga falta.
Sí, facturamos a la empresa a partir de un presupuesto cerrado que aprobáis antes de empezar.
Por supuesto. Montamos el catering, las mesas, la decoración y el sonido en vuestra sede.
Al reservar se da una cifra aproximada y unos días antes se confirma la final; cada espacio tiene su margen, y os lo dejamos por escrito desde el principio.
Contadnos cuántos sois, qué días barajáis y por dónde os gustaría, y os mandamos alternativas con hueco confirmado.